Primaria Navidad (III)



Muchos estuvimos confundidos, algunos se tiraron al suelo inmediatamente, otros tantos como yo, quedamos paralizados sin saber que hacer, rápidamente fuimos rodeados por varios soldados, el oficial que dirigía esta intervención, al mirar, que la gran mayoría eran niños y que solo se notaba restos multicolores de los envoltorios pirotécnicos, llegó a la conclusión que el sobresalto había sido fruto de una palomillada, refunfuñando, gritó: “chiuchis de mierda, circulen a sus casas”. 

Emprendimos la caminata con dirección a la plaza, era miércoles de feria en Jauja,  por lo cual era dificultoso caminar  entre diversidad de puestos y tricicleros que llevaban cargas de todo calibre, los del barrio enrumbamos por el jirón Grau, caminando me quedé contemplando a las vendedoras provenientes de los distritos del lado oriental de la provincia, alegres ofrecían los musgos verdes para el armado de nacimientos, estas bellas alfombras naturales  inundaban las veredas, las tonalidades de verde eran increíbles, este color al contacto visual pareciese tener efectos sedantes y reconstituyentes, que aliviaron el estado de pánico producido por la patrulla militar.

Entré a la casona familiar y en el zaguán me encontré con la comadre Justina,  llevaba cara de congoja y desolación, sollozaba mirando el vacío, me limité a saludar y seguir con mi marcha.

La ansiedad me invadía y me direccioné al comedor donde había un ambiente triste, pregunté a mi tío Máximo que había pasado y me dijo “los terrucos han matado al compadre Mayta”, no quise repreguntar y me senté, ya en el transcurso de la conversación de los familiares mayores me enteré que los terroristas en gran número, habían ingresado la madrugada de ese mismo día a la plaza de Chunán, ahí obligaron a todos los pueblerinos a reunirse, hablaron de su lucha, hicieron vivas a su ilícita agrupación y después manifestaron que las autoridades no representaban al pueblo, que el alcalde, Vicente Mayta  y el gobernador, Estelito Raigal, eran corruptos y pertenecían a la clase dominante.

La comadre Justina, esposa del compadre Vicente, había dado detalles de cómo el fantoche, que fungía de comandante de este grupo sedicioso, ordenó a varios encapuchados traer inmediatamente a las autoridades para que se les sometiera a  “Juicio Popular”. Este juicio, era solo un pretexto criminal para responsabilizar arbitrariamente a las autoridades de cargos exagerados y muchas veces ficticios, después del cual,  los ajusticiados eran asesinados a balazos y paseados por las callecitas, todo este relato me lo imaginaba como un espectáculo macabro, el cual era finalizado con la colocación de un letrero sobre el cuerpo inerte, donde para el caso del compadre Vicente Mayta fue “así mueren los apristas soplones”.

Almorcé con el uniforme de la escuela, algo impensado en condiciones normales, la abuela era de carácter muy severo y no hubiera permitido tal despropósito, pero en esos momentos estaba absorta en sus pensamientos y no me prestó la mayor atención. Pasé la tarde apurando algunas tareas de la escuela para después dar paso a la distracción que tanto anhelaba luego de tantas emociones,  recostado en mi cama me quedé viendo en  la televisión todo tipo de programas, la serie animada que mas anhelaba ver,  eran los inolvidables Gobots.

Acerca de palabrasdeJauja

Aficionado a la literatura, tengo buenos y malos sentimientos, es dificil describirse y no caer en la hipocresia, espero que me conozcan un poco a través de esta bitácora.
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