Primaria Navidad (VI)

Yo por mi parte no dejaba de pensar en las calaveras, en sentido factico no podía concebir que la osamenta de la cabeza pudiera vigilar algo si era materia sin vida, pero quizás si pudiera infundir miedo a la entrada de una casa, pero por otra parte Martínez había  explicado que estas calaveras ahuyentaban a ladrones a través de la emisión de ruidos que provocaban pánico a los invasores del hogar. Llegué a casa y en el almuerzo aproveché para preguntar a mi abuela Vicenta sobre las calaveras, esta me contó que la tradición popular le atribuía no solo ruidos sino también que hasta aventaban cosas para poner en fuga a estas maliciosas visitas y por ultimo mencionó que a la casa le confería un ambiente diferente como si existiera una esencia espiritual que protegía el hogar, pero hizo hincapié que era necesario celebrar una misa en honor a la calaverita toda vez que era perteneciente a alguna persona ya extinta, quise seguir con la conversación y contarle lo acontecido en el cementerio pero ella cortó el tema para decir en voz alta y de manera general que estaba apurada porque tenía que asistir al velatorio del compadre Vicente Mayta, terminó de almorzar y en compañía de mi tía Carmen la vimos salir de luto,  llevaba una bolsa grande donde pudimos ver cuatro anisados, paquetes de cigarrillos inca y una buena dotación de coca.

Por la tarde teníamos planeado jugar en la casa de Carlitos Taira, por navidad su hermano le había enviado desde Japón variados juguetes, todos queríamos ver las novedades tecnológicas del lejano oriente,  pero una granizada terrible impidió la salida, cuando ocurrían este tipo de chaparrones tampoco se podía prender los televisores porque las descargas eléctricas podían quemar el costoso aparato, así que no me quedó más remedio que repasar para los exámenes que estaban programados para la primera semana de Enero.

Como era normal en la casa y buena parte de la provincia, ese viernes para iniciar el día también sintonizamos a Fernando Picón en  Radio Difusora, este periodista se había convertido en difusor de todo el acontecer diario, por ese medio se  comunicaban además de noticias políticas, policiales y deportivas, los matrimonios, bautizos, reuniones de padres de familia, citaciones de músicos para compromisos pactados, etc. Cuando había que denunciar robos, cortes de servicios u otros,  el poblador se acercaba directamente a las cabinas y manifestaba su caso, así que no fue novedad que al momento de estar tomando mi desayuno, el susodicho locutor presentara al panteonero, que se había apersonado para hacer llegar una denuncia.

–          Señores radioescuchas en esta oportunidad tenemos la presencia del señor Celestino Cuyubamba, panteonero del cementerio general de Jauja que ha venido para presentar una denuncia, adelante.

–          Ante todo muy buenos días, mi presencia aquí es para denunciar la profanación que ha sufrido el día de ayer el campo santo, un grupo de estudiantes del escuela 500 han sustraído restos óseos, no he podido determinar con  exactitud la cantidad de cuerpos o piezas óseas toda vez que pertenecen a la fosa común. pero si he encontrado diversas excavaciones, se presume que estos estudiantes los venden a estudiantes de medicina de la ciudad de Huancayo o quizás a los curanderos de la región.

–          Es preocupante esta situación  en que se ven envueltos los escolares de esta institución tan prestigiosa, ¿porque presume que fueron ellos?

–          Yo me alistaba para la atención de un sepelio que estaba programado para las dos de la tarde y en la puerta principal me crucé con este grupo de muchachos y me pareció raro verlos sudorosos y con tierra en los zapatos.

–          Hacemos un llamado a las autoridades del plantel y a los padres de familia para que pueden solucionar este lamentable suceso, muchas gracias Don Celestino, estaremos informando.

Al terminar de escuchar supuse lo que nos esperaba en la escuela, me dieron ganas de no ir, inventar cualquier excusa, pero ya era demasiado tarde, estaba con el uniforme y además la junta directiva de padres había organizado una chocolatata  para todo el salón, así que con el temor a cuestas salí para la escuela.

Llegamos al salón y solo encontré a la mayoría de mis compañeros que al igual que yo estaban asustados, sabíamos que Adolfo era muy severo y el escuchar el nombre de la escuela involucrado en estos hechos era demasiado. Se hizo más de las ocho de la mañana y no llegaba, no teníamos antecedentes de alguna falta del profesor, guardábamos la esperanza de que no viniera las cuales se fueron al agua cuando lo vimos entrar al patio acompañado del panteonero y un policía.

Los tres entraron al aula de clases, el silencio era impenetrable y yo diría que gélido porque a mi parecer todos tiritaban, Adolfo en voz alta dijo “señor Cuyubamba son estos los escolares que vio salir del cementerio el día de ayer”  “Si ellos fueron”, fue la respuesta concisa del panteonero.

Adolfo dirigiéndose a nosotros nos espetó  la pregunta “¿Quiénes y porqué fueron al cementerio?”  Nadie quería  hablar, otra vez lanzó la misma pregunta solo que ahora advirtió que si nadie hablaba expulsaba a todo el salón y no le importaba si perdíamos el año escolar que estaba culminando, ante tamaño castigo y sabiendo que Adolfo cumplía su palabra empezamos a relatar todo lo sucedido,  aclaramos que nosotros no pretendíamos vender nada, el policía preguntó quienes nos compraban los huesos y otra vez rotundamente negamos la acusación, fueron unas dos largas horas de careo, Adolfo también intervino, ahora ya defendiendo nuestra posición,  manifestando que si alguien entra a sustraer al cementerio lo haría de noche para que nadie lo vea, ya para finalizar ese embrollo,  la comitiva en compañía de Martínez y Agüero fueron a sus domicilios a recuperar las calaveras, las cuales fueron entregadas al diligente panteonero.

Ya de vuelta a la escuela, Adolfo se encontró con los padres que llegaban con sus ollas de chocolate caliente, los ánimos fueron mucho más distendidos y empezamos la ceremonia navideña, tomó la palabra Adolfo que hizo un recuento de los cinco años que había pasado, recordó anécdotas y vivencias, mencionó que el año siguiente era el último juntos, dijo que  nosotros empezaríamos otra etapa en la secundaria el por su parte  pensaba jubilarse del magisterio, tomé estas últimas palabras como un padre que decide cuando tener su último hijo, se puso nostálgico y como era reciente el  acontecimiento relató todo el barullo a causa de nuestra visita al cementerio.

Compartimos todos juntos,  por un momento todas las diferencias desaparecieron me sentía feliz de compartir y ver muchas sonrisas juntas.

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Acerca de palabrasdeJauja

Aficionado a la literatura, tengo buenos y malos sentimientos, es dificil describirse y no caer en la hipocresia, espero que me conozcan un poco a través de esta bitácora.
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2 respuestas a Primaria Navidad (VI)

  1. Joel dijo:

    Cada una de las ocurrencias y travesuras de cuando uno es niños se vuelven parte de nuestra conciencia en la adultes, es el recuerdo de que aprendimos lo bueno y lo malo, y de las personas que fueron nuestros tutores o segundo padre como nuestro recordado Adolfo. Posiblemente gracias a esos seis años de cocachos hemos podido ser las buenas personas, y tambien que muy dentro de nuestros recuerdos esten historias como estas que inconcientemente nos indican el buen camino.
    Gracias Luis por haber mantenido vivo estos recuerdos, un abrazo.

    • Aun cuando hay varios recuerdos que afloran en el relato, debo decir que la mayor parte es imaginación, leia hace unos meses a Sigmund Freud y despues derivé en Federico Garcia Serrano, (http://eprints.ucm.es/8296/1/LOS_RECUERDOS_ENCUBRIDORES.verseprint.pdf ) y de verdad quedé sorprendido al saber que muchos de mis recuerdos en realidad no lo eran, la mente tiene solo flashes inconexos y fragmentados; y utilizamos nuestra imaginación para completar nuestras historias, otras veces tomamos relatos de familiares o amigos para insertarlos en nuestra memoria y tener un recuerdo.
      Pero es catártico y liberador construir estos relatos donde a la imaginación intrinseca de mis recuerdos le añado otras afiebradas ideas.

      Un fuerte abrazo a la distancia y gracias por las visitas al blog

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