DESPEDIDA DEL COLONIAL

Desde que tuve uso de razón en Jauja siempre hubo dos cines, El Carmen y el Colonial, muchas tardes y varias noches pasé momentos inolvidables junto a mi hermano y mi papá,  después de la alternancia entre ambas salas le agarré más cariño  al  Colonial, donde desde la entrada, con los paneles de las películas en cartelera, el olor, que era sui generis pero que a mí me evocaba a madera añeja, el acomodador,  personaje que con linterna en mano acomodaba a la gente, el ambiente en general  te envolvía y embrujaba, ahora transcurridos los años en mi mente se entrecruzan las muchas imágenes y sobre todo  las sensaciones vividas.

 Recuerdo mis primeras lagrimas dentro de un cine, que quizás fueron derramadas observando  alguna película india como “Mendigar o Morir”, “Joker” o “Madre India”, también están marcados en mi las descargas adrenálicas cuando espectaba  “Rocky” con un  Sylvester Stallone en todo su esplendor como escritor, director y actor, tampoco puedo olvidar  “Pelotón” que mostraba a un Charlie Sheen súper joven  y con un futuro prometedor. No puedo dejar de mencionar a las memorables experiencias infantiles como, “Conan, El Bárbaro”, “Kin Kong”, “ET”, “Retroceder Nunca, Rendirse Jamás” “Cara Cortada”, etc.

En suma, el cine era una alternativa de diversión que complementaba a la lectura y el futbol, pero como sucedió en todas las provincias y en la capital, el cine fue decayendo por muchos factores como la televisión a color y el VHS, así, poco a poco la gente fue abandonando el cine y eran cada vez menor los asistentes.

Cuando crecí un poco y mis deseos de ver una película me ganaban la partida,  me aventuraba a ir solo al cine, en fecha que no recuerdo con exactitud hubo alguna celebración familiar que tampoco recuerdo la razón, pero que yo hábilmente complementé con una salida al cine.

Enrumbé por el Jirón Grau hasta llegar a la Plaza de Armas de Jauja donde doblé por el Jirón Junín hasta llegar al cine, como  de costumbre compré mi entrada a una señora que conocía desde los inicios de mis visitas al cine, tomé mi boleto, lo entregué al controlador, que también hacia funciones de acomodador, y me dirigí hacia la sala, estaba vacía, al mirar la hora me percaté que eran 3.22 pm, faltaban  8 minutos para el inicio de la función, así que me senté con la expectativa de iniciar una nueva experiencia. Los minutos en soledad pasaron lentamente hasta que llegada la hora volví la mirada atrás para saber si había más gente o si ya iniciarían la proyección, pero nada, no había el menor rastro, así que proseguí con la espera, ahora los minutos pasaban más rápido pero el resultado era el mismo, no había movimiento alguno, me sentía como abandonado en una sala bastante grande y oscura, la ansiedad empezó a ganar terreno dentro  de mí, la tranquilidad que normalmente acompañaba mi  personalidad había desaparecido, estaba parado desde hace un buen rato con la mirada que se turnaba en observar con especial avidez cada entrada del cine, pero nada, había concebido una tarde fantástica en el cine y en cambio estaba siendo sometido a una tortura psicológica.

Cuando ya no podía mas con la angustia y empezaba a enrumbar hacia la salida, ingresó el acomodador, en la cara llevaba puesta una mezcla de tristeza y parquedad, ya cuando estuvimos frente a frente, me dijo lastimeramente que no habría función, que no era posible proyectar la película con un solo espectador, me indicó que volviera a la boletería para que me devuelvan el valor de la entrada.

En la boletería me devolvieron mis monedas, las recogí de mala gana y enrumbé de vuelta a casa, me sentía triste, decidí no volver más  al cine, era mi despedida, El Colonial había muerto para mí.

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DUALIDAD XAUXA

En el mundo Xauxa, la dualidad humana,  masculino y  femenino, se presenta en mi opinión bajo dos expresiones humanas que trascienden lo puramente tradicional, costumbrista o artístico.

En cada cultura, país o época, los estereotipos de ambos sexos son diferentes y cada día se modifican, es por eso que esta idealización solo está concebida dentro de mí afiebrado pensamiento.

El primer género que anotaré será el femenino, biológicamente definido como el sexo de los cromosomas sexuales  iguales, XX, se infiere que esta identidad genética hace que la mujer tenga una mayor esperanza de vida, que yo la traduzco no solamente a los confines terrenales sino principalmente al terreno espiritual donde las mujeres viven eternamente en la vida de otros.

La representación de la mujer jaujina está en la manifestación artística denominada La Tunantada, empezando por la música que es cadenciosa y melancólica, los ritmos tunanteros te conectan y sumergen en un estado mental de reflexión existencial, muy semejante a la descripción psicológica femenina, donde destaca lo intuitivo, creativo y una visión holística de la vida.

 La Tunantada se danza individualmente pero sin romper la armonía grupal, cada cuadrilla de tunantes es como una familia, donde cada danzante asume su rol, los elegantes príncipes que danzan junto a la orquesta, ocupan la parte posterior, los arrieros tucumanos bailan a lo largo de toda la agrupación, en la parte delantera, los jocosos chutos danzan alegremente, pero es la mujer, representada en la wanquita, la chupaquina, la sicaina y principalmente en la jaujina, la que ocupa la parte central de la cuadrilla, y es en esa posición  que une a toda  la familia tunantera, tal cual, lo hace cada  mujer en sus hogares.

Jaujina-Tunantada

Principes-Tunantada

En La Tunantada todos los danzantes utilizan mascara o careta, no importa cuál sea el estado de ánimo, la máscara se encargará   de esconder las emociones,  esta realidad me evoca a la mujer, porque ellas cargan con muchos de los problemas familiares pero casi siempre tienen la fortaleza para regalar una sonrisa que enmascara todo lo negativo de la vida.

 

 

El género masculino está idealizado en mi concepto en El Cortamonte que se baila principalmente en fechas de Carnaval.

El Cortamonte es amenizado por una banda de músicos donde el número de músicos es aproximadamente el doble en relación a los músicos de las orquestas típicas que amenizan La Tunantada, además, en las bandas para cortamonte destacan instrumentos como el bombo, la tuba, trompetas, platillos, originando sonidos más graves y fuertes, diferentes a las melodías del arpa, violín y clarinetes, instrumentos muy característicos para interpretar  Tunantadas. Esta gravedad de sonidos presenta similitud con el estereotipo de agresividad varonil, entendiéndose la agresividad como característica masculina donde el varón trata de dominar a través de la ostentación de la fuerza.

El Cortamonte se baila en pareja, donde  se utiliza vestimenta o indumentaria típica, los movimientos del baile consisten principalmente en galanteo del varón a la mujer, según palabras de mi paisano Julio Dávila, “…es un baile de exhibición, donde la belleza del movimiento evoca a la iniciativa masculina en pos de conquistar a la dama jaujina.

PAREJA JAUJINA

ARBOLES CORTAMONTE

Este baile se hace alrededor a un árbol que previamente ha sido plantado bajo los cánones de la tradición, el árbol que será cortado y tumbado es, según relato del conocedor Darío Núñez, un homenaje o una celebración al  Falo, miembro viril masculino, es por eso que los padrinos procuran inconcientemente que su árbol sea el más alto y frondoso.

En este análisis faltan muchas aristas de  estas dos expresiones de vida xauxa,  tampoco pretende  enfrascar en un estereotipo a cada una de estas vivencias porque en ambas hay dosis de cada identidad sexual, el único propósito de este escrito es expresar mi visión de dos maravillas del mundo eterno Xauxa.

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ETERNA AGONIA

Cuando vivir es morir,

cuando el vacío del universo se ha hospedado en mi,

cuando tus sonrisas volaron con la desesperanza,

cuando mis lagrimas se han agotado eternamente.

Silencio que tritura mis oídos,

sinfonía de la inexistencia,

sentimiento que perdura tercamente,

el amor es una deprimente ficción.

Lluvia de fuego gélido,

desierto de emociones,

camino tortuoso y sin final,

necesito tu imperfecta naturaleza, Eterna agonía.

 

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Jaujina Tunantera

En esta tarde serrana

con sus contrastes de melancolía y alegría,

cuando el sol se esconde

para dar paso al aguacero,

apareciste linda  jaujinita.

 

Llevas puesto con orgullo tu vestuario,      

 el cual sacaste del armario

cuando el calendario 

te alertaba  la llegada del mágico 20 de Enero.

 

Pisas firmemente la tierra que tanto quieres

caminas decididamente y te diriges donde te lleve el instinto tunantero.

 

Ya  escuchas los primeros acordes de tunantada

  tu alma se revolotea,

se dibuja una sonrisa en tu rostro,

tus piernas  amagan  un requiebre,

de seguro hoy

el goce espiritual  xauxa será eterno.

 

No sé si danzas al ritmo de la orquesta o

si la orquesta toca al ritmo de tus pasos y  movimientos,

solo sé que este preciso momento la fiesta está en su clímax,

y parafraseando a Rubén Darío  te digo

…Sin Mujer , la Tunantada es pura prosa.

 

  

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Primaria Navidad (VI)

Yo por mi parte no dejaba de pensar en las calaveras, en sentido factico no podía concebir que la osamenta de la cabeza pudiera vigilar algo si era materia sin vida, pero quizás si pudiera infundir miedo a la entrada de una casa, pero por otra parte Martínez había  explicado que estas calaveras ahuyentaban a ladrones a través de la emisión de ruidos que provocaban pánico a los invasores del hogar. Llegué a casa y en el almuerzo aproveché para preguntar a mi abuela Vicenta sobre las calaveras, esta me contó que la tradición popular le atribuía no solo ruidos sino también que hasta aventaban cosas para poner en fuga a estas maliciosas visitas y por ultimo mencionó que a la casa le confería un ambiente diferente como si existiera una esencia espiritual que protegía el hogar, pero hizo hincapié que era necesario celebrar una misa en honor a la calaverita toda vez que era perteneciente a alguna persona ya extinta, quise seguir con la conversación y contarle lo acontecido en el cementerio pero ella cortó el tema para decir en voz alta y de manera general que estaba apurada porque tenía que asistir al velatorio del compadre Vicente Mayta, terminó de almorzar y en compañía de mi tía Carmen la vimos salir de luto,  llevaba una bolsa grande donde pudimos ver cuatro anisados, paquetes de cigarrillos inca y una buena dotación de coca.

Por la tarde teníamos planeado jugar en la casa de Carlitos Taira, por navidad su hermano le había enviado desde Japón variados juguetes, todos queríamos ver las novedades tecnológicas del lejano oriente,  pero una granizada terrible impidió la salida, cuando ocurrían este tipo de chaparrones tampoco se podía prender los televisores porque las descargas eléctricas podían quemar el costoso aparato, así que no me quedó más remedio que repasar para los exámenes que estaban programados para la primera semana de Enero.

Como era normal en la casa y buena parte de la provincia, ese viernes para iniciar el día también sintonizamos a Fernando Picón en  Radio Difusora, este periodista se había convertido en difusor de todo el acontecer diario, por ese medio se  comunicaban además de noticias políticas, policiales y deportivas, los matrimonios, bautizos, reuniones de padres de familia, citaciones de músicos para compromisos pactados, etc. Cuando había que denunciar robos, cortes de servicios u otros,  el poblador se acercaba directamente a las cabinas y manifestaba su caso, así que no fue novedad que al momento de estar tomando mi desayuno, el susodicho locutor presentara al panteonero, que se había apersonado para hacer llegar una denuncia.

–          Señores radioescuchas en esta oportunidad tenemos la presencia del señor Celestino Cuyubamba, panteonero del cementerio general de Jauja que ha venido para presentar una denuncia, adelante.

–          Ante todo muy buenos días, mi presencia aquí es para denunciar la profanación que ha sufrido el día de ayer el campo santo, un grupo de estudiantes del escuela 500 han sustraído restos óseos, no he podido determinar con  exactitud la cantidad de cuerpos o piezas óseas toda vez que pertenecen a la fosa común. pero si he encontrado diversas excavaciones, se presume que estos estudiantes los venden a estudiantes de medicina de la ciudad de Huancayo o quizás a los curanderos de la región.

–          Es preocupante esta situación  en que se ven envueltos los escolares de esta institución tan prestigiosa, ¿porque presume que fueron ellos?

–          Yo me alistaba para la atención de un sepelio que estaba programado para las dos de la tarde y en la puerta principal me crucé con este grupo de muchachos y me pareció raro verlos sudorosos y con tierra en los zapatos.

–          Hacemos un llamado a las autoridades del plantel y a los padres de familia para que pueden solucionar este lamentable suceso, muchas gracias Don Celestino, estaremos informando.

Al terminar de escuchar supuse lo que nos esperaba en la escuela, me dieron ganas de no ir, inventar cualquier excusa, pero ya era demasiado tarde, estaba con el uniforme y además la junta directiva de padres había organizado una chocolatata  para todo el salón, así que con el temor a cuestas salí para la escuela.

Llegamos al salón y solo encontré a la mayoría de mis compañeros que al igual que yo estaban asustados, sabíamos que Adolfo era muy severo y el escuchar el nombre de la escuela involucrado en estos hechos era demasiado. Se hizo más de las ocho de la mañana y no llegaba, no teníamos antecedentes de alguna falta del profesor, guardábamos la esperanza de que no viniera las cuales se fueron al agua cuando lo vimos entrar al patio acompañado del panteonero y un policía.

Los tres entraron al aula de clases, el silencio era impenetrable y yo diría que gélido porque a mi parecer todos tiritaban, Adolfo en voz alta dijo “señor Cuyubamba son estos los escolares que vio salir del cementerio el día de ayer”  “Si ellos fueron”, fue la respuesta concisa del panteonero.

Adolfo dirigiéndose a nosotros nos espetó  la pregunta “¿Quiénes y porqué fueron al cementerio?”  Nadie quería  hablar, otra vez lanzó la misma pregunta solo que ahora advirtió que si nadie hablaba expulsaba a todo el salón y no le importaba si perdíamos el año escolar que estaba culminando, ante tamaño castigo y sabiendo que Adolfo cumplía su palabra empezamos a relatar todo lo sucedido,  aclaramos que nosotros no pretendíamos vender nada, el policía preguntó quienes nos compraban los huesos y otra vez rotundamente negamos la acusación, fueron unas dos largas horas de careo, Adolfo también intervino, ahora ya defendiendo nuestra posición,  manifestando que si alguien entra a sustraer al cementerio lo haría de noche para que nadie lo vea, ya para finalizar ese embrollo,  la comitiva en compañía de Martínez y Agüero fueron a sus domicilios a recuperar las calaveras, las cuales fueron entregadas al diligente panteonero.

Ya de vuelta a la escuela, Adolfo se encontró con los padres que llegaban con sus ollas de chocolate caliente, los ánimos fueron mucho más distendidos y empezamos la ceremonia navideña, tomó la palabra Adolfo que hizo un recuento de los cinco años que había pasado, recordó anécdotas y vivencias, mencionó que el año siguiente era el último juntos, dijo que  nosotros empezaríamos otra etapa en la secundaria el por su parte  pensaba jubilarse del magisterio, tomé estas últimas palabras como un padre que decide cuando tener su último hijo, se puso nostálgico y como era reciente el  acontecimiento relató todo el barullo a causa de nuestra visita al cementerio.

Compartimos todos juntos,  por un momento todas las diferencias desaparecieron me sentía feliz de compartir y ver muchas sonrisas juntas.

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Primaria Navidad (V)

Los eucaliptos gigantes de la entrada del cementerio nos dieron la bienvenida, el viento soplaba y el sonido de las ramas era desolador, observamos además que las paredes tenían pintas de “Viva el Presidente Gonzalo”, la confusión y el misterio se apoderó de nuestra conversación, nosotros sabíamos que el presidente era Alan García, se lanzaron diversas teorías, las cuales iban desde que era un sanguinario guerrillero hasta que era un candidato para el año siguiente. Cerca al mediodía era muy poca la gente que asistía al camposanto, así que parecía todo dispuesto para nuestra visita intempestiva, los pabellones cerca a la entrada fueron los primeros que exploramos, sentíamos haber retrocedido muchos años, había tumbas de finales del siglo XIX e inicios del XX, eran muchas tumbas de alemanes, italianos, japoneses, franceses y en menor escala de ingleses, las lápidas estaban escritas en sus idiomas originarios lo cual nos causaba gran expectativa, de repente ya estábamos en competencia por quien encontraba la tumba más antigua, la más extravagante, etc. Nos aprestábamos a salir, cuando el compañero Lozano, cuyo papá era policía, sugirió visitar la fosa común, nos recordó que en Abril en el distrito de Molinos se había producido el mayor enfrentamiento armado entre los terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y el ejército, los combatientes del MRTA en su gran mayoría fueron depositados en la fosa común, creo que alentábamos la ilusión de ver balas, armas, uniformes o no sé qué, pero aceptamos la propuesta.

Recorrimos todos los pabellones, después pasamos por las tumbas bajo tierra para finalmente dar con el descampado que por efectos de las lluvias, muy comunes en el mes de Diciembre, habían formado lodazales que en ese mediodía había dejado la tierra muy húmeda, lo cual fue propicio para empezar a escarbar con ayuda de palos, exactamente no sabíamos lo que buscábamos pero cavábamos con energía, al cabo de unos minutos ya teníamos un forado de 30 centímetros aproximadamente, tomamos aliento y continuamos, hasta que el grito de Galarza nos detuvo, nos señaló hacia el suelo y teníamos en frente cabellos que asomaban, nos quedamos petrificados unos segundos, y ya frenéticos como estábamos continuamos hasta descubrir toda la anatomía del difunto, y efectivamente se trataba de un combatiente, llevaba indumentaria militar y un trapo rojo y blanco cubría parte de su rostro, había restos de sangre seca sobra su ropa, se notaba también que había sido cubierto con abundante cal, no vimos nada de armamento y medio desilusionados y ya habiendo pasado la etapa de éxtasis emocional procedimos a cubrir el cuerpo. Nuevamente Martínez, el compañero ideólogo de la visita al cementerio, mencionó que su abuelo le había relatado que las calaveritas cuidan las casas y que ya estando ahí, él quería su calaverita, no estuvimos muy convencidos pero un grupo liderado por Pepe Martínez empezó a cavar lejos de la zona donde hacia un rato habíamos vuelto a enterrar al emerretista desconocido.

La hora ya marcaba 12 con 40 minutos, teníamos la premura de ir a la escuela, y estábamos a punto de abandonar al grupo de excavadores, cuando su tarea le dio frutos a Martínez, este no encontró una calavera sino dos, estaba contentísimo con su tesoro fúnebre, en gesto de “bondad” ofreció una calavera al grupo que lo apoyó, Agüero tomó una de ellas y emprendimos la retirada, en la puerta principal del cementerio nos encontramos con el panteonero Cuyubamba, este nos miró extrañado, ver una treintena de infantes salir de un cementerio debió ser algo poco común.

Llegamos a la Plaza de la Libertad justo al momento en que un cortejo fúnebre se dirigía al cementerio, este entierro era acompañado por una banda típica de la provincia, tocaban los huaynos que a decir de los familiares eran del gusto del difunto, sonreímos al ver que los cargadores hacían el ademán de hacer bailar el féretro al ritmo de la música, seguimos por el Jirón Bolognesi hasta llegar a la escuela, recogimos nuestras cosas y salimos, en el umbral de la puerta el portero Canchaya nos informó que el profesor Adolfo había llegado junto con Reyes y que seis puntos de sutura adornaban la frente del pobre Reyes, además dijo, que había preguntado por nosotros pero salió inmediatamente para llevar a nuestro compañero a su casa.

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Primaria Navidad (IV)

El nuevo día empezó soleado, en la radio,  Fernando Picón relataba las últimas noticias del día, era común las noticias de atentados terroristas y desaparición de personas por parte de los militares.

Ese lejano Jueves 22 de Diciembre  seria el último día  de clases de  educación física, y el profesor deseaba hacer una ultima practica de lanzamiento de disco, para lo cual al inicio del último bimestre nos había encomendado conseguir este elemento deportivo, la mayoría lo habíamos mandado hacer en el carpintero Llallico, este personaje había sido el causante de severas reprimendas hacia nosotros de parte del profesor Adolfo,  porque demoró en demasía   la entrega de los discos de madera , por paradojas de la vida, las clases de lanzamiento las hacíamos fuera de la escuela porque necesitábamos espacios abiertos grandes, estas características las encontró el profesor  frente al taller del carpintero, que quedaba en camino al cementerio general de Jauja. Aquel día,   luego del enjuagatorio bucal con Flúor, que no estuvo exento de momentos cómicos, salimos de la escuela y  enrumbamos por todo el jirón Tarapacá,  cuando ya estábamos cerca del descampado y por lo tanto del taller, se me acercó  Albino, que como yo, todavía tenia grabada en la mente, la palabras de llamada de atención de  hace dos meses, decidimos  fastidiar y cobrar venganza del carpintero,  estábamos ansiosos, sentíamos que era la ultima oportunidad para dejar en claro nuestra posición de reclamo después de haber sido tratados como unos infantes a los que se puede fallar sin pizca de vergüenza,  por esos días, nos mofábamos a escondidas  de nuestro querido profesor con la canción de moda, Loco Vox, cambiando la descripción a Calvo Vox, esto sumado a los hilarantes bailes de los compañeros que imitaban grotescamente a los estrambóticos integrantes del grupo Locomia. Ante la premura decidimos cambiar nuevamente las letras y aprovechando que Adolfo siempre tomaba la delantera, nos retrasamos un grupo de cinco o seis, los cuales ingresamos de sopetón  al taller del carpintero y empezamos a entonar Viejo Fox., viejo fox, seré tu esclavo… Viejo Fox, el carpintero,  que al  momento del ingreso  estaba trabajando esforzadamente con un berbiquí,  levantó la mirada,  por sus gestos presumí que nos reconoció, estaba furioso, en sus ojos hervía la sangre, era evidente el mal rato que le habíamos causado, ya habiendo cumplido nuestro cometido salimos corriendo, en reacción de impotencia, el sexagenario  arrojó por los aires en dirección hacia nosotros   la herramienta con la que estaba laborando, que por suerte nuestra, cayó contundentemente sobre  su puerta.

Alcanzamos al grupo entre risotadas, en mis fueros internos me puse a tejer los recuerdos recientes que tenia del carpintero, según supe por mis visitas y por las referencias de mi abuela, el maestro Llallico era un hombre al que le gustaba leer, cerca a la puerta de ingreso a su  taller había un gran escritorio donde siempre había el  periódico del día, un diccionario y un libro a medio leer, por estas razones, pude inferir que el maestro Llallico  entendió la palabra inglesa fox, sonreí con la conclusión y seguí el rumbo.

La clase  se desarrollaba con normalidad, terminada la primera  hora hicimos un receso de diez minutos,  en el reinicio hubo cierto desorden porque algunos para practicar empezaron a realizar lanzamientos e inmediatamente corrían para recoger sus discos, en ese ínterin nuestro compañero Jorge Reyes  regresaba del recojo  y de repente observamos como un disco surcaba los aires en dirección contraria de el, el disco fue descendiendo hasta dar secamente sobre la frente de Reyes, este se desplomó y  nosotros corrimos para brindar auxilio, al llegar nos dimos cuenta que sangraba profusamente pero estaba conciente, estaba mas bien  aturdido, Adolfo agarró su pañuelo y lo puso sobre la frente de Reyes, dio rápidas indicaciones a Leyton y Yupanqui para que se hicieran cargo de hacer volver a todos los compañeros a la escuela , el por su parte indicó que llevaría a Reyes al Hospital para que lo atiendan.

Como quedó una hora libre y estábamos cerca al cementerio,  convenimos  con los dos brigadieres para poder hacer una visita al campo santo, la idea fue de Martínez, el más excéntrico de todos los compañeros, nos había convencido para explorar  la tumbas  mas antiguas y el pabellón donde reposaban eternamente los restos de los extranjeros que llegaron a inicios del siglo a nuestra ciudad, con el fin de curarse de la tuberculosis,  gracias al clima seco de nuestra tierra.

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